Desdibujando geografías
El propósito de este artículo es analizar la movilidad fronteriza y transfronteriza de las comunidades evangélicas (protestantes y pentecostales) indígenas (aymaras y quechuas), y su influencia en los procesos de resignificación étnica (indígena), nacional (boliviana, chilena y peruana) y religiosa en zonas trifronterizas. Partimos del presupuesto epistemológico de que las fronteras son espacios relacionales culturalmente construidos, históricamente situados y globalmente afectados. De hecho, la movilidad transfronteriza es un fenómeno inherente a lo social. En particular, nos referimos la zona trifronteriza boliviana, chilena y peruana como un espacio ancestral, con una preeminencia cultural que va más allá de los estados nacionales, los que, en un inicio, lo consideraron como despoblado. Metodológicamente se trata de un trabajo de etnografía histórica y multisituada. Esto nos permitió indagar sobre las misiones evangélicas (protestantes) que concibieron a los indígenas como un campo civilizatorio, que luego el pentecostalismo consideraría como un campo a pentecostalizar. Entre los hallazgos principales está que la conversión de aymaras a la religión evangélica produjo la emergencia de líderes aymaras, ahora pentecostales, quienes revitalizaron las comunidades andinas a través de lo pentecostal, transitando permanentemente los espacios transfronterizos. Lo pentecostal, allí, es una religión transversal a lo católico, lo andino y lo evangélico, produciendo un desdibujo en las geografías culturales, movilizando y resignificando las comunidades indígenas transfronterizas.